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domingo, 21 de junio de 2009

¿El Aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base a simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?


Ma. Guadalupe Peña Castro
Grupo 070

Las Instituciones educativas tienen en esta nueva era, la demanda social de formar jóvenes, no sólo con un cúmulo de conocimientos extraídos del saber humano, sino además, que posean la capacidad de utilizar estos conocimientos, de movilizarlos, de enriquecerlos y de utilizarlos en la resolución de problemas de índole diverso: social, personal, laboral.

Esta demanda revela nuevas características al hecho educativo, especialmente aquel que se realiza en el aula y conlleva una gran responsabilidad a las autoridades, a los docentes y a los alumnos. Implica renovar la vida académica de las Instituciones educativas, la forma en que los integrantes de ellas perciben la misión asignada por la sociedad. Es un cambio que rebasa con mucho, el mero hecho de “dar clase”.

Ante esta nueva situación, el cambio inicia en el hacer efectivo, en el aula, ya que pueden darse por decreto las innovaciones, pero es en la relación alumno-docente-contenidos-resultados de aprendizaje donde cobran vida, donde realmente emana la transformación.

En esta nueva panorámica, diversas propuestas surgen, entre ella la basada en competencias. En relación con este término, las corrientes humanistas de la educación apoyan la postura de una formación inteligente y ética cuyo fin sea el de servir, que apoye el desarrollo del Ser, que fortalezca la convivencia, que una en forma armoniosa, la visión operativa y empresarial con la dimensión colaborativa, humana favoreciendo así un espíritu comunitario, reflexivo y conceptual.
De lo anterior, entonces el aprendizaje no puede ser considerado algo sin importancia ya que representa el fundamento para humanizarnos. Al aprender nos apropiamos del mundo, lo entendemos, lo hacemos nuestro y por ende, podemos transformarlo.

Por ello, la importancia de los contenidos, el cúmulo de conocimientos desarrollados por el hombre esta en ellos, corresponde al escuela, apoyar al joven a que utilizándolos, se acerque a conocer el entorno, a entender su contexto, a entender su origen, su presente y ha diseñar su futuro. Los resultados de este aprendizaje son los que dan cuenta de cuan bueno, asertivo y eficaz fue el camino planeado por el docente para que el alumno llegue con éxito al resultado deseado.

El nivel de competencia alcanzado es la mejor forma de “medir y observar” , es decir, de evaluar el proceso.

En este camino andado de la mano del maestro, el alumno, por medio del diálogo que es el don humano, que es la fuente de información, de comunicación, de cuestionamiento, logra modificar sus esquemas, reconstruirlos asimilando y acomodando en sus estructuras cognitivas, los nuevos saberes.

Todo conocimiento cuando se incorpora con significado a los saberes de los sujetos, lo transforma, hace que el sujeto vea al objeto de conocimiento bajo otra óptica, por ello el alumno cuando realmente aprende y aprehende, usa sus valores, sus actitudes, sus habilidades, y lo más importante, modifica su forma de interpretar su mundo, su contexto, su realidad e incluso, su existencia.

No es posible entonces afirmar que cualquier contenido es útil, ni que cualquier actividad dará el mismo resultado de aprendizaje. El aprender es un proceso complejo que implica en el sujeto que aprende, la recepción de los estímulos externos no sólo como una forma de llamar su atención, sino también, de despertar su interés, pero depende de sus estructuras cognitivas, su capacidad para incluir estos nuevos conocimientos en sus esquemas. Surge entonces la “apropiación” de este saber.

Ahora la labor del maestro es mucho más importante, él debe conocer a fondo los intereses de sus alumnos, sus necesidades, el contexto en el que están. El docente es un pilar en la construcción de un mundo mejor, mejorándolo a través del diálogo con las nuevas generaciones, analizando lo aprendido en el aula con la práctica social de estos conocimientos. Es llegar a Ser.

Se vuelve al origen de la misión del profesor: Humanizar.