miércoles, 1 de julio de 2009


El iniciar el proceso de conocer la didáctica de la ciencia que trabajo con mis alumnos y revisar las propuestas existentes me ha permitido valorar las oportunidades que tengo. La ciencia Química, presenta una diversidad amplia y fabulosa de propuestas, recursos y alternativas innovadoras en cuanto a su enseñanza y alta probabilidades dentro del aprendizaje por los alumnos.


Las propuestas van desde el uso de los materiales impresos elaborados por el docente, los modelos y esquemas, las prácticas de laboratorio, el medio ambiente como un gran laboratorio, el diseño de diversos organizadores de contenidos como crucigramas, mapas mentales, autodefinidos, maquetas, periódicos murales, trípticos, clases a los más pequeños, visitas a fábricas, museos tecnológicos, lecturas de divulgación científica, el uso de las nuevas tecnologías donde todo lo anterior se encuentra disponible para trabajarse directamente o diseñarse por los alumnos en ambientes virtuales, los proyectos web, las bibliotecas, museos y laboratorios virtuales, presentaciones ppt, entre otras.


La didáctica de la química esta en pleno auge, revistas de investigación educativa permiten estar al día en las propuestas implementadas, sus resultados y sus propuestas de mejoramiento.

Con la actividad de esta semana irrumpí en un mundo que sospechaba que existía pero que hasta ahora hago consciente. Las posibilidades son inmensas, los recursos están, la información existe.
Encuentro que me falta mucho por leer acerca de las diferentes propuestas: mi método de enseñanza difiere en cuanto a que debo de registrar mis experiencias, debo sistematizarlas y seleccionar más asertivamente las actividades que implemento. Pero, sobre todo debo comunicarme más con mis alumnos.


Queda en mi responsabilidad arriesgarme a incursionar en los caminos recién descubiertos, a adentrarme en esta nueva aventura y a intentar encontrar la respuesta largamente buscada: ¿cómo ayudar a mis estudiantes a aprender mejor?.